Prisa y El País quieren implantar la delación de actividades en Internet

 

Bár­bara Man­ri­que de Lara, direc­tora de comu­ni­ca­ción, mar­ke­ting y rela­cio­nes ins­ti­tu­cio­na­les de Prisa (por título que no quede) se ha hecho pre­sente en nues­tros sue­ños. Mejor dicho, en nues­tras pesa­di­llas. La sudo­di­cha se diri­gió el vier­nes 16 de octu­bre a la plan­ti­lla del dia­rio El País y a una gran parte de los 129 recién des­pe­di­dos. Ini­ciaba su comu­ni­ca­ción con un “que­rido amigo”. Sim­pá­tica mues­tra de sen­si­bi­li­dad hacia los que se han que­dado en la calle con indem­ni­za­cio­nes de risa. 

Pero lo impor­tante es lo que Bár­bara comu­nica. Ojo. Estáis vigi­la­dos en Twit­ter. Y ade­más, con­ta­mos con­tigo como dela­tor. Llega la poli­cía de las famo­sas redes socia­les. Puede que Bár­bara no lo sepa, pero es más de lo que pre­ten­den en China. Es el sueño de la razón esta­li­nista tras­la­dado a las nue­vas tec­no­lo­gías. Cada usua­rio debe con­ver­tirse en soplón y chi­vato al ser­vi­cio de la empresa. 

Bár­bara inter­viene “habida cuenta de la con­fu­sión gene­rada recien­te­mente en las redes socia­les en torno a cues­tio­nes rela­cio­na­das con el grupo y algu­nas de sus empre­sas”. Tra­du­cido al cris­tiano, habida cuenta del tre­mendo esta­llido de indig­na­ción en Twit­ter y Face­book por el des­pido, plan­teado y eje­cu­tado sin con­tem­pla­cio­nes, de 129 per­so­nas, casi un ter­cio de la plan­ti­lla de El País. 

 

De obligado cumplimiento”

La direc­tora de comu­ni­ca­ción, már­ke­ting y bla, bla bla dice que vuelve a enviar a sus que­ri­dos ami­gos “el código de con­ducta en la web 2.0 que ya publi­ca­mos el pasado mes de abril”. Solo que “en su reunión de hoy, la comi­sión dele­gada del con­sejo de admi­nis­tra­ción de Prisa ha acor­dado que en ade­lante este código de bue­nas prác­ti­cas sea de obli­gado cum­pli­miento”. ¿Ah sí? ¿La comi­sión dele­gada dis­pone de pre­rro­ga­ti­vas lega­les? ¿Puede impo­ner obli­ga­cio­nes a los tra­ba­ja­do­res? ¿Desde cuándo una empresa puede impo­ner obli­ga­cio­nes a sus tra­ba­ja­do­res al mar­gen de la nego­cia­ción colec­tiva? La deriva fas­cis­toide de la empresa de El País empieza a adqui­rir pro­por­cio­nes para­noi­cas.

Queda por saber qué es lo que pre­ten­di­da­mente han hecho “de obli­gado cum­pli­miento”. El código de marras comienza por defi­nir el colec­tivo: “Somos líde­res de opi­nión”, esta­blece modes­ta­mente, “que pro­mo­ve­mos unos valo­res basa­dos en la defensa y difu­sión de las liber­ta­des demo­crá­ti­cas”. Sí, ya se ha visto en el pro­ceso para echar a 129 per­so­nas. Y con­ti­núa defi­niendo el obje­tivo teó­rico: “No bus­ca­mos limi­tar a los tra­ba­ja­do­res el uso de blogs y redes socia­les, sino pro­mo­ver su uso, pero sin per­der de vista el sen­tido común”. 

Pero lo intere­sante viene tras un decá­logo de pala­bre­ría inane y hueca. Es el apar­tado “Reco­men­da­cio­nes en caso de cri­sis”. Las cri­sis se defi­nen como “cual­quier situa­ción o hecho” en “medios socia­les (…) que pueda supo­ner un daño en la ima­gen y repu­tación de nues­tra empresa, nues­tras mar­cas, nues­tros pro­duc­tos, los pre­sen­ta­do­res, auto­res, direc­ti­vos y emplea­dos en gene­ral” y “que ten­gan lugar (¿¡!?) en webs o en cual­quier medio social (blogs, Twit­ter, Face­book, Lin­ke­din)”.

Cualquier empleado…”

Frente a las cri­sis, el código plan­tea un “pro­to­colo de actua­ción”. Lo mejor será repro­du­cirlo en su tota­li­dad, con mayús­cu­las y toda la para­fer­na­lia, por­que retrata a quie­nes lo han escrito y a quie­nes lo difun­den:

Cual­quier empleado que tenga cono­ci­miento de una cri­sis en medios socia­les, deberá 

1. Infor­mar inme­dia­ta­mente a su Res­pon­sa­ble Directo y al Dir­Com local, pro­por­cio­nando, si fuera posi­ble, imá­ge­nes o cap­tu­ras de los men­sa­jes objeto de la cri­sis.

2. El Dir­Com local deci­dirá si se debe actuar, quién debe actuar y cómo se debe actuar, coor­di­nando desde ese momento (1) al equipo de redes socia­les y pro­ducto y (2) a cual­quier otro depar­ta­mento afec­tado (jurí­dico, mar­ke­ting…) de su empresa o del grupo. Ade­más, deberá infor­mar siem­pre a su Dir­Com de Área 

3. El Dir­Com de área man­ten­drá infor­mada a la Direc­ción Cor­po­ra­tiva de Comu­ni­ca­ción para poder valo­rarlo a nivel grupo. 

4. Una vez aten­dida cri­sis, deberá ela­bo­rarse un informe de toda la situa­ción, para refe­ren­cia en casos futu­ros de esta u otra com­pa­ñía. Este deberá incluir toda la infor­ma­ción posi­ble sobre 

a. Cómo se tuvo cono­ci­miento de la cri­sis / b. Qué áreas fue­ron afec­ta­das / c. Qué la ori­ginó / d. Cuál fue la solu­ción o solu­cio­nes adop­ta­das / e. Cuál fue el calen­da­rio de apli­ca­ción / f. Quié­nes par­ti­ci­pa­ron en su solu­ción / g. Qué consecuenc1as tuvo / h. Qué prin­ci­pa­les apren­di­za­jes se obtu­vie­ron de la situa­ción”.

En román pala­dino. Los direc­ti­vos de El País toda­vía no han salido del des­con­cierto y el cabreo que les ha pro­du­cido el uso de Twit­ter y Face­book por buena parte de la plan­ti­lla para denun­ciar el des­pido masivo y la mani­pu­la­ción de la infor­ma­ción en el perió­dico. Y para el futuro pre­ten­den implan­tar un sis­tema de dela­ción obli­ga­to­ria a tra­vés de una estruc­tura pira­midal cal­cada de los man­dos del ejér­cito. Bur­da­mente cal­cada, por­que por lo menos los gra­dos mili­ta­res son inte­li­gi­bles.

Espionaje en la Red

Por ejem­plo, ante una situa­ción simi­lar a la feno­me­nal bronca por los des­pi­dos, el dela­tor de turno deberá seña­lar el objeto de su chi­va­teo, “pro­por­cio­nando, si fuera posi­ble, imá­ge­nes o cap­tu­ras de los men­sa­jes” a Pedro Zua­zua, que apa­rece como “Dir­Com El País”. A su vez, Zua­zua hará lle­gar la dela­ción a Alex Gri­jelmo, direc­tor de comu­ni­ca­ción de Prisa Noti­cias, quien la tras­la­dará con dili­gen­cia a nues­tra que­rida amiga Bár­bara Man­ri­que de Lara, direc­tora de comu­ni­ca­ción de Prisa. 

Que nadie piense que este docu­mento es fruto de la impro­vi­sa­ción. Según consta en la por­ta­di­lla, se trata de la ver­sión defi­ni­tiva, de fecha 10 de abril de 2012. Y ha sido revi­sado y apro­bado por “Direc­ción Mar­ke­ting Prisa Digi­tal, Change Mana­ge­ment Prisa Digi­tal, Grupo de Redes Socia­les Prisa, Direc­cio­nes de Comu­ni­ca­ción UUNN, Pri­vacy Offi­cer Prisa y Comité de Direc­ción de Nego­cios Prisa”. Y rati­fi­cado por el con­sejo de admi­nis­tra­ción de Prisa. O sea, que por falta de revi­sio­nes, que no quede. En todos estos orga­nis­mos y chi­rin­gui­tos de paco­ti­lla no sobra nadie, a nadie le ha lle­gado la hora de dejar de vivir tan bien. Lo que sobran son perio­dis­tas en El País. 

El espio­naje en la Red de los capa­ta­ces de la redac­ción de El País no es nuevo. Ya publi­ca­mos aquí el 18 de octu­bre que uno de los hom­bre de Moreno había mani­fes­tado su des­con­tento por el hecho de que una de las sec­cio­nes del perió­dico, con­cre­ta­mente la de Madrid, apa­re­ciera entre los segui­do­res de un per­so­naje de fic­ción, el mítico repor­tero fan­tasma Iñigo Maiz. El asunto era banal, pero el men­saje, inequí­voco: esta­mos mirando quién sigue a quién, quién reen­vía estos o los otros men­sa­jes… Cui­dado con lo que hacéis en Inter­net, que puede tener con­se­cuen­cias.

La pre­ten­sión de hacer la dela­ción obli­ga­to­ria tam­poco es nueva. El año pasado la empresa intentó incor­po­rarla al con­veno colec­tivo. El comité de empresa rechazó la pre­ten­sión de plano.

18-XI-2012

 


 

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