Talento frente al horror

 


 

La infor­ma­ción bien hecha acre­dita el des­pro­pó­sito de la depu­ra­ción apli­cada a la plan­ti­lla de El País

Los jue­ces auto­ri­zan el des­pido de un ter­cio de una plan­ti­lla, pero en una empresa con pér­di­das enor­mes, desde 2009. Mien­tras, El País se hin­chaba a ganar dinero

 

El ex direc­tor Joa­quín Este­fa­nía cen­sura el des­pido en masa como si comen­tara una pelí­cula de Holly­wood

Vol­ve­mos a los tiem­pos de la aper­tura y la ley de Prensa e Imprenta de Fraga Iri­barne. La cen­sura per­mite que se hable de casi todo siem­pre que parezca que se habla de otra cosa

 

Un escri­tor argen­tino rompe en El País el muro de silen­cio de los caci­ques sobre la huelga y la cen­sura

Mar­tín Capa­rrós desafía a los capa­ta­ces de la redac­ción y publica en su cua­derno de notas la carta que denun­cia la situa­ción en el perió­dico. ¿Se atre­ve­rán a borrarlo?

 

Los cen­so­res nos dan una tre­gua. Tras el vacío de la semana pasada, pode­mos leer a Luz Sánchez-Mellado

‘Por­tera de día’, de visita obli­gada. O cómo ejer­cer el ofi­cio con inte­li­gen­cia cuando esta última cua­li­dad está bas­tante mal vista por los chu­pa­tin­tas del lápiz rojo.

 

Enric Gon­zá­lez sobre Juan Luis Cebrián: “Dudo que lo suyo tenga reme­dio. Es una lás­tima”

El adiós de una de las gran­des fir­mas de El País: “(…) Más de diez doce­nas de perio­dis­tas (…) des­pe­di­dos de un perió­dico que baña en oro a sus direc­ti­vos es bas­tante grave”.


 

A Manuel Rivas tam­poco pue­den taparle la boca: “El País estaba gra­ve­mente herido (…) hoy, ago­ni­zante”

Solo que es “el otro” Manuel Rivas. Su opi­nión tam­bién nos interesa: “Es una cri­sis deri­vada de una mala ges­tión empre­sa­rial, tanto eco­nó­mica como de per­so­nal y de recur­sos”.

 

La cen­sura se extiende a los blogs. El que dis­crepa, se borra. Carta abierta a Cebrián en “Tú ibas de azul” 

El dia­rio de Cebrián, en van­guar­dia de la liber­tad de expre­sión. El blog tal y como se publicó en la web y lo que se ve ahora. Para leer el texto, pin­che en el título de esta nota.

 

Puede que no les sea tan fácil a los del hacha, Cebrián, Moreno y Jimé­nez: hay que nego­ciar “de buena fe”

Y no lo dice cual­quiera, sino el labo­ra­lista J. Manuel Díaz-Arias (suple­mento Nego­cios del 14 de octu­bre). Artículo impo­si­ble de encon­trar en la web de El País. Pero cir­cula por la Red.

 

La mor­da­ci­dad cer­tera de El Roto no podía fal­tar en este fes­ti­val de inge­nio con­tra la ceguera del dinero

Reciente Pre­mio Nacio­nal de Ilus­tra­ción (enho­ra­buena) nos ilu­mina con su viñeta dia­ria: 13 de octu­bre, 15 de octu­bre, 16 de octu­bre y 20 de octu­bre (pin­char sobre el titu­lar).


 

Moreno ejerce la cen­sura y levanta la columna de los sába­dos de la perio­dista Luz Sánchez-Mellado

El direc­tor de El País, que no se atreve con For­ges o Maruja Torres, arras­tra la dig­ni­dad por debajo de los tobi­llos e impone la mor­daza valien­te­mente a una asa­la­riada de la plan­ti­lla.

 

For­ges se suma al com­bate con­tra el absurdo ERE que pre­tende liqui­dar un ter­cio de la plan­ti­lla

El dibu­jante aguza el inge­nio y clava la ban­de­ri­lla de tinta china en su viñeta del domingo, el día de mayor audien­cia. Los cen­so­res se tie­nen que con­ten­tar con mor­derse los puños.

 

“Cebrián es un cateto pijo, ren­co­roso y sin con­cien­cia. Que­ría ser tibu­rón de Wall Street, era una sar­di­nita”

Maruja Torres, ella otra vez, en la lec­ción inau­gu­ral (lec­ción magis­tral) de la Facul­tad de Comu­ni­ca­ción de la Uni­ver­si­tat Autò­noma de Bar­ce­lona.

 

La agu­deza de los cola­bo­ra­do­res del perió­dico pone en ridículo al ‘dúo diná­mico’ de cen­so­res de El País

De cómo hasta el cru­ci­grama de la página de pasa­tiem­pos sirve para denun­ciar el plan de Moreno y Jimé­nez para el des­man­te­la­miento del dia­rio. Muchas gra­cias, Mam­brino.

 

Maruja Torres denun­cia el sufri­miento de los que quie­ren des­pe­dir sin con­tem­pla­cio­nes a 149 per­so­nas

El talento de la escri­tora y perio­dista retrata con pre­ci­sión la deriva hacia la nada de los actua­les ocu­pan­tes de la direc­ción del perió­dico.

 

Elvira Lindo deja en evi­den­cia una de las más
sona­das nece­da­des recien­tes de Juan Luis Cebrián

La piraña finan­ciera sos­tiene que la ter­cera edad comienza para los perio­dis­tas a los 50 años. Él tiene casi 68 y sigue colec­cio­nando millo­nes de euros y des­pi­dos.

 

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