El País, un ordeño excesivo

Adquisiciones caras han hundido en la crisis a los propietarios
de El País. Y lo van a pagar los trabajadores. Uno de cada tres
se quedará en la calle. La plantilla se prepara para la huelga

Reiner Wand­ler, Madrid

La escena se repite a dia­rio. En plena jor­nada de tra­bajo, los redac­to­res del perió­dico más impor­tante de España aban­do­nan sus pues­tos y se con­cen­tran ante la sala acris­ta­lada en la que se reúne la direc­ción. En silen­cio y con un perió­dico en la mano denun­cian la inten­ción de la empresa de des­pe­dir a 149 de los 460 emplea­dos y de recor­tar un 15% el sala­rio del resto. El comité de empresa ha lla­mado a la huelga la semana que viene (de mar­tes a jue­ves) y el 92,6% de la plan­ti­lla ha apo­yado en una vota­ción la con­vo­ca­to­ria de la pro­testa. “Con esta drás­tica reduc­ción difí­cil­mente se podrá man­te­ner la cali­dad perió­dico”, dice la carta a los lec­to­res repar­tida por los perio­dis­tas en los quios­cos de Madrid. 

La direc­ción se mues­tra imper­tur­ba­ble. Los des­pi­dos son “dolo­ro­sos” pero “nece­sa­rios” para redu­cir los cos­tes y ase­gu­rar el futuro del rota­tivo. “No pode­mos seguir viviendo tan bien”, afirmó el pre­si­dente de El País y de Prisa, Juan Luis Cebrián, al anun­ciar sus pla­nes. Cebrián, que per­cibe 13 millo­nes de euros al año, sub­raya la caída de los ingre­sos por publi­ci­dad a menos de la mitad en los últi­mos cinco años, el retro­ceso de la difu­sión en España (un 18%) en el mismo periodo, la cri­sis del sec­tor, que ya se ha cobrado 8.000 pues­tos de tra­bajo entre los perio­dis­tas.

Y sin embargo, El País sigue dando bene­fi­cios. El año pasado fue­ron 12 millo­nes de euros y en el pri­mer semes­tre de 2012 aún con­ta­bi­li­zaba 1,8 millo­nes. Pese a ello, Cebrián advierte de que sin una reforma de su estruc­tura el perió­dico entrará en pér­di­das. Hace falta un nuevo pro­yecto; los perio­dis­tas de más de 50 años no están pre­pa­ra­dos para el futuro, ase­gu­raba el pre­si­dente de Prisa, que cele­bró pocos días des­pués su 68 cum­plea­ños.

No hay nin­gún avance en la nego­cia­ción”, lamenta Manuel Gon­zá­lez, pre­si­dente del comité de empresa. A los des­pi­dos de El País se les apli­cará la reforma labo­ral apro­bada por el Gobierno con­ser­va­dor de Mariano Rajoy, que cri­ticó con pluma afi­lada el pro­pio perió­dico. La reforma labo­ral no exige pér­di­das para dar vía libre a los des­pi­dos colec­ti­vos, le valen tres tri­mes­tres con­se­cu­ti­vos de caída de ingre­sos.

Que sea pre­ci­sa­mente Cebrián el que saque la tijera duele de manera espe­cial. Fue cofun­da­dor de El País y el pri­mer direc­tor del perió­dico, que salió a la calle en 1976, pocos meses des­pués de la muerte de Franco, y se con­vir­tió en emblema y pre­cur­sor de la España demo­crá­tica.

Somos víc­ti­mas de los erro­res de Cebrián”, se queja Gon­zá­lez, para quien la his­to­ria de Prisa es la his­to­ria de una bur­buja inver­sora. A golpe de cré­di­tos se crea­ron tele­vi­sio­nes, se com­pra­ron medios den­tro y fuera de España. Y la última con­quista ha sido la ver­sión en espa­ñol de la web esta­dou­ni­dense The Huf­fing­ton Post. El País, un perió­dico con edi­cio­nes regio­na­les poten­tes en muchas zonas de España, puso el foco sobre los lec­to­res de Inter­net en Amé­rica Latina y pasó a ser el “perió­dico glo­bal en espa­ñol”; elpais.es se con­vir­tió en elpais.com.

Con las múl­ti­ples inver­sio­nes Prisa acabó acu­mu­lando una deuda de 5.000 millo­nes de euros y en 2010 dio entrada al fondo esta­dou­ni­dense Liberty. Los inver­so­res lle­ga­dos de la mano de Nico­las Berg­gruen con­tro­lan desde enton­ces la mayo­ría en Prisa. La fami­lia de Jesús Polanco, el fun­da­dor de la com­pa­ñía y de El País, falle­cido hace cinco años, ha sido apar­tada y Cebrián se ha con­ver­tido en el hom­bre fuerte. 

El País fue la vaca lechera que se ordeñó para finan­ciar todos los pro­yec­tos”, explica un redac­tor. Los núme­ros le dan la razón: entre los años 2000 y 2011, el perió­dico arrojó unos bene­fi­cios de 851,8 millo­nes de euros. Todos los fines de semana se ven­dían con El País colec­cio­nes de dis­cos com­pac­tos y de pelí­cu­las en DVD, enci­clo­pe­dias e incluso cáma­ras y orde­na­do­res con los que se ganaba bas­tante más que con el pro­pio nego­cio del perió­dico. “El dinero fluía, la gente gas­taba sin pro­ble­mas 10 euros en el quiosco”, cuenta Gon­zá­lez. Con la cri­sis se acabó ese nego­cio. El País ya no puede sacar del fango el pesado carro de Prisa. “Cebrián que­ría ser un tibu­rón en Wall Street, pero se quedó en una sar­di­nita que lo ha hecho todo mal”, resu­mió la colum­nista estre­lla de El País Maruja Torres durante una con­fe­ren­cia en la Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lona.

Página ori­gi­nal de Die Tages­zei­tung (Ber­lín).

Una larga lista de medios inter­na­cio­na­les cuen­tan lo que El País oculta a sus lec­to­res.


 

Cómo evi­tar la publi­ci­dad
inva­siva en Inter­net
¿Está abo­nado y no recibe
nues­tros men­sa­jes?

 


¿Le interesa? ¡Pón­galo en cir­cu­la­ción!

Sobre el Autor